Por: Julio T.-> Subscríbete a mi blog, es gratis.
Fanatismo religioso, influencia de las novelas, tanto escritas como adaptadas en cine radio o televisión, lo cierto es que infundir el miedo a la muerte es una de las principales preocupaciones para captar seguidores.
La masonería es cuidadosa de este concepto, pero de ninguna manera alimenta los temores o miedos que de manera casual o dirigida hacen los medios.
La muerte es lo opuesto de la vida, entonces no tiene porque ser misteriosa, no tiene que ser temida, la muerte es un evento natural, es como el evento del nacimiento.
De alguna manera se busca que quien ingresa a una logia masónica, entienda que la muerte debe aprender a verla como el evento natural que habrá de enfrentar tarde o temprano.
El ateo le teme a la muerte, porque no quiere perder los bienes acumulados, el ignorante porque no sabe lo que es y el fanático porque le dicen que sus pecados lo enviarán a lugares aterradores.
Muchos son los simbolismos que maneja la masonería y la muerte no es ajena, es por eso que al candidato se le invita a pensar como sería su testamento si en este momento cruzara la línea.
Las respuestas que cada candidato emite tienen grandes variantes, pero reconozco que nunca he visto dos respuestas iguales, cada ser humano tiene su personalidad.
Desde luego que la aceptación de un candidato está sujeta a una especie de examen muy interesante, pero nada extraño, nada que no pueda enfrentar cualquier persona.
Si de entrada manifiesta temor a la muerte, se le invita a que desista, porque sufrir por sufrir no tiene sentido, recordemos que quien desea ingresar debe ser hombre libre y de buenas costumbres.
Libre de vicios, libre de pasiones, libre de fanatismos, libre de pensamiento porque solo así podrá estudiar, entender y practicar la masonería.
En todo momento podrá ejercer su libertad basada en sus buenas costumbres, y si piensa que no puede dominar los conceptos de vida y muerte como algo subjetivo más le vale retirarse.
Un concepto maravilloso que maneja la masonería es la necesidad de morir para los vicios y las pasiones, y renacer en la masonería que le ofrece las herramientas para ser feliz aquí y ahora.
La masonería no ofrece felicidad en la vida eterna, eso es una falacia, cierto es que creemos en un gran arquitecto del universo, pero el fanatismo es uno de los primeros enemigos a vencer.
La ignorancia la hipocresía y la ambición dañan tanto a los seres humanos, que muchas veces resulta imposible, erradicar , o por lo menos controlarlas.
Comenzar por controlar los vicios es quizás el mejor de los principios para la superación del ser humano, los vicios hacen que las familias se desintegren de manera fulminante.
El vicio puede orillar al ser humano al suicidio y la masonería de ninguna manera acepta el suicidio como liberación de los problemas, de hecho el suicidio es repudiado, es signo de cobardía.
Si el candidato a masón convence que luchará para controlar sus vicios, es definitivo que puede ser un buen masón, y solo él será responsable de cumplir o no con su compromiso.
El vicioso, solo cuando se encuentra sumido en su vicio es cuando no le teme a la muerte, pero durante sus momentos lúcidos, es quien más teme a la muerte.
Esto lo saben muy bien quienes manejan las religiones, de manera que en sus liturgias exaltan de forma repetida y sostenida, que si se entregan a la divinidad sin analizar, nada les pasará.
Morir para los vicios y las pasiones y renacer en la masonería, para obtener la felicidad propia y la de sus seres queridos, es el primer alimento del masón.
Les invito a que se acerquen a un hermano masón, que los conduzca a una logia masónica y abran la puerta de la superación y la búsqueda de la felicidad.
Hace más de 25 años que fui invitado y sigo activo.
Fanatismo religioso, influencia de las novelas, tanto escritas como adaptadas en cine radio o televisión, lo cierto es que infundir el miedo a la muerte es una de las principales preocupaciones para captar seguidores.
La masonería es cuidadosa de este concepto, pero de ninguna manera alimenta los temores o miedos que de manera casual o dirigida hacen los medios.
La muerte es lo opuesto de la vida, entonces no tiene porque ser misteriosa, no tiene que ser temida, la muerte es un evento natural, es como el evento del nacimiento.
De alguna manera se busca que quien ingresa a una logia masónica, entienda que la muerte debe aprender a verla como el evento natural que habrá de enfrentar tarde o temprano.
El ateo le teme a la muerte, porque no quiere perder los bienes acumulados, el ignorante porque no sabe lo que es y el fanático porque le dicen que sus pecados lo enviarán a lugares aterradores.
Muchos son los simbolismos que maneja la masonería y la muerte no es ajena, es por eso que al candidato se le invita a pensar como sería su testamento si en este momento cruzara la línea.
Las respuestas que cada candidato emite tienen grandes variantes, pero reconozco que nunca he visto dos respuestas iguales, cada ser humano tiene su propia personalidad.
Desde luego que la aceptación de un candidato está sujeta a una especie de examen muy interesante, pero nada extraño, nada que no pueda enfrentar cualquier persona.
Si de entrada manifiesta temor a la muerte, se le invita a que desista, porque sufrir por sufrir no tiene sentido, recordemos que quien desea ingresar debe ser hombre libre y de buenas costumbres.
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